El pati com a laboratori: encreuament de camins en la recerca internacional sobre els espais en l’educació pública infantil
Roberto Albornoz-Bravo descriu la seva estada a Anji (Zhejiang, Xina), un comtat de 500.000 habitants que ha revolucionat l’educació infantil pública gràcies a Anji Play. Nascut el 2007 de la mà de Cheng Xueqin, aquest enfocament s’aplica avui a 126 escoles i atén més de 14.000 infants d’entre 3 i 6 anys, basant-se en cinc valors clau: amor, alegria, risc, compromís i reflexió.
La premissa central del projecte Anji Play és que l’aprenentatge genuí de la primera infància neix del “joc vertader”: aquell que emergeix de l’infant lliurement, sense guions, directrius ni expectatives de productes finalistes per part de l’adult.
Anji Play demostra, a gran escala, que el joc lliure i el respecte als ritmes de la natura en l’espai exterior, no són un complement de l’escola, sinó l’ecologia mateixa de l’aprenentatge infantil.
Poder disposar d’aquesta informació ens permet l’encreuament de camins que s’estan realitzant al Patronat d’escoles Infantils de Granada, a Maestros Rurales de Cantabria, a Catalunya, escoles públiques accessibles a tothom. Repensant i sistematitzant maneres de documentar l’essència del joc dels infants del món.
“Roberto Albornoz-Bravo es investigador doctoral en la Facultad de Educación de la UNED de Madrid. Su tesis analiza los patios escolares como espacios educativos democráticos. ralbornoz3@alumno.uned.es“
Agraïm poder compartir aquesta experiència al projecte Anji Play i a Roberto Albornoz per fer-nos sentir part d’aquesta comunitat de recerca.
A continuació presentem el resum que ens ha facilitat:
Anji Play: el juego verdadero como aprendizaje
Roberto Albornoz-Bravo. Investigador doctoral, Facultad de Educación, UNED
Era la primera vez que viajaba a China. Llegué con la ilusión de conocer un país con una cultura milenaria y con ganas de entender de primera mano un proyecto del que llevaba tiempo siguiendo. Después de un viaje con sus imprevistos (un vuelo perdido, la maleta extraviada) bajé del tren en Anji, me esperaba en el andén Zhou Bo, directora del Anji Play Research Center para llevarme al hotel, ahí estaba tambien Fuyu Liu, investigadora doctoral en la UAM y puente entre Anji y este viaje exploratorio. Sin ella, con su español impecable y su conocimiento del proyecto, buena parte de lo que pude comprender no habría sido posible.

Anji es un condado de la provincia de Zhejiang, verde y montañoso, a poco más de una hora de Shanghai. Para el contexto del país, es un condado de 500.000 mil habitantes, que está llevando a cabo una revolución de la educación infantil, cuenta con su propio centro de investigación, donde exploran y generan conocimiento de su propia práctica, además intentan transferir esta mismas formando maestras y recibiendo a investigadores de todos lados del mundo. Han convertido sus escuelas infantiles públicas en laboratorios de educación basada en lo que ellas denominan “juego verdadero”.

Un proyecto, 27 escuelas y casi veinte años
Anji Play nació en 2007 de la mano de Cheng Xueqin, entonces responsable de educación infantil del condado. Hoy son 27 escuelas infantiles públicas en todo el condado de Anji trabajando bajo el mismo enfoque, con formación docente continua y un sistema de documentación compartido.
La idea central es sencilla, pero a su vez como difícil de sostener en la práctica: el aprendizaje infantil ocurre a través del juego, y cuando se priva a los niños del juego, se les priva de su capacidad de aprender. Cheng Xueqin distingue entre lo que llama juego verdadero y juego falso. El juego falso es el que tiene un guion adulto detrás, aunque aparente libertad: la actividad dirigida, el rincón con un objetivo, el material pensado para llegar a un resultado concreto. El juego verdadero es el que emerge del niño, sin expectativas prefijadas, sin un producto esperado. Anji apuesta por este último como forma principal de aprendizaje en la primera infancia.
Hay una metáfora que usa el proyecto para explicar cómo entienden este aprendizaje: el agua en la naturaleza. El agua no se fuerza, no se apresura, encuentra su camino con su propio tiempo y sentido. El aprendizaje infantil, dicen en Anji, funciona igual: tiene su ritmo, su dirección propia, y la tarea del adulto es acompañarlo, no encauzarlo.
La jornada
Los niños llegan escalonadamente entre las 8:00 y las 9:00. Al entrar, pasan por un control de salud preventivo. Desde que llegan al aula empieza la rutina de la mañana: algunos observan los animales (peceras, terrarios con renacuajos, cangrejos, tortugas), otros dibujan en sus libretas de registro, otros juegan. No hay timbre que marque el inicio.
Cerca de las 9:00 sale el grupo al patio. Es el momento central del día y dura más de una hora. Al volver, meriendan y registran lo que han hecho, en dibujo o en audio con la maestra. A mediodía comen, con comida preparada en la cocina del propio centro. Después, siesta. Y la tarde cierra con la asamblea de clase.
No hay mochilas. No se enseña a leer ni a escribir. No hay fichas. Todo lo que los niños necesitan está en la escuela.


El patio
El patio es el corazón de Anji Play. No es un espacio único sino un conjunto de zonas distribuidas alrededor del edificio, cada una con materiales diferentes: arenero grande con llaves de agua de acceso libre, zona de pintura con una pared entera disponible para trabajar con brochas, rodillos, esponjas y color, zona de bloques de madera de gran tamaño para construir, zona con desniveles y cuerdas, zona de bosque. Cada clase pasa aproximadamente un mes en cada zona, de modo que a lo largo del curso todos los niños pasan por todos los espacios y tienen tiempo de profundizar en cada uno.
La sesión empieza con música y movimiento libre: canciones conocidas, ritmo marcado. Los niños se ponen solos sus botas y trajes de agua y se dirigen a la zona que les corresponde. Durante más de una hora trabajan con los materiales disponibles sin un objetivo marcado desde fuera. Cuando suena la música de cierre, recogen, lavan las herramientas y guardan los materiales. Un día llovió durante mi visita. Los niños y niñas mantuvieron su rutina del patio. Las ayudantes habían movido previamente la ropa de agua a un lugar techado. Ese fue el único ajuste a la lluvia.



Las maestras y el registro
Las maestras de Anji Play trabajan bajo una máxima que el proyecto hace explícita: “Cerrar la boca, guardar las manos, abrir ojos y oídos.” Su tarea durante el patio es observar y grabar algunas acciones puntuales. No proponen qué hacer con los materiales, no organizan la actividad. Cada aula cuenta con una maestra principal, una segunda maestra y una ayudante encargada de los cuidados y la preparación de espacios.
Lo que se graba en el patio no se archiva: es el material de trabajo de la tarde.
Después de la siesta, la maestra reúne al grupo en semicírculo y proyecta un video breve de lo que pasó esa mañana. Los niños toman la palabra por turnos, con un gesto aprendido para pedir el turno, cogen su turno y explican lo que ven, lo que hicieron, lo que piensan. La maestra acompaña con preguntas abiertas: ¿Qué piensas sobre lo que sucede aquí? ¿Por qué crees que pasó eso? ¿Alguien puede ayudar a XX con su pregunta? No evalúa ni corrige. La idea es que la reflexión sobre la propia experiencia sea parte del aprendizaje, tan importante como el juego que la originó.
Los registros de los niños (dibujos, audios, notas de las maestras), quedan expuestos en las paredes del aula, a la altura de los niños, identificados con el nombre de cada uno.



El encuentro con España y la formación de directoras
El 8 de abril, a petición de Zhou Bo, organizamos un encuentro online entre el equipo de Anji y colegas de España. Por parte española participaron Belén Ballesteros y Cristina Iglesias de la UNED, y Carme Cols y Pitu Fernández del Safareig. Por parte china estuvieron Zhou Bo, Fuyu Liu, la maestra He y autoridades del cantón de Anji. Fue una conversación sobre el proyecto, sus fundamentos y las posibilidades de intercambio entre contextos muy diferentes.
Al día siguiente visité otra escuela del condado, en la zona de Tianzihu, donde se celebraba una formación para cien directoras de escuelas infantiles de toda China que habían venido a conocer la propuesta durante tres días. La sesión incluyó una conferencia sobre cómo se acompaña a los niños que llegan por primera vez al sistema; escucha individual, registro, respeto a los tiempos de cada criatura y una clase pública en la que una maestra trabajó con su grupo exactamente igual que en Jiguan: video del patio sobre una experiencia con pompas de jabón, luego una asamblea, todos y todas las niñas exponen sus pensamientos o puntos de vista, la maestra acompaña y realiza preguntas abiertas. En sesiones cortas de no más de 20 minutos.


Por qué este proyecto importa
El interés que Anji Play despierta en investigadores y educadores de todo el mundo no es casual. Es un proyecto que lleva más de veinte años funcionando a escala de sistema, atiende a más de 14.000 niños y niñas entre 3 y 6 años en 126 escuelas infantiles públicas, sostenido sobre una convicción clara: La ecología del aprendizaje infantil es el juego, es decir, el juego libre no es un complemento del aprendizaje, sino su forma más genuina del aprendizaje en la primera infancia.
Los cinco valores que Cheng Xueqin puso en el centro del proyecto desde el principio son amor, alegría, riesgo, compromiso y reflexión. No como declaración de intenciones, sino como práctica que se puede ver en cada jornada: en los niños que deciden solos qué hacen con el agua y la arena, en las maestras que confían en ese proceso, en las asambleas donde los niños piensan en voz alta sobre su propia experiencia.
El último día, la maestra Jiang Yiao Yiao sacó al grupo al patio de las cuerdas. Yo pensaba que era para la foto de despedida. Nos entregaron a Fuyu y a mí una cajita con un abanico: cada niño había dibujado en él su dibujo, las maestras también, y yo también aparecía. Me fui con el abanico, una foto enmarcada, y la certeza de haber visto algo que merece ser conocido.

